sábado, 20 de febrero de 2010

Suerte que no somos almas gemelas, aún sigue sorprendiéndome lo diferentes que podemos llegar a ser y me hace gracia. No tenemos nada que ver entre nosotros pero, al fin y al cabo, olemos a lo mismo tras haber "dormido" tres horas largas. Será por algo, quizás porque tan sólo han pasado dos minutos y ya te estoy echando de menos. ¿Qué nos ocurre? Yo sólo espero que, sea lo que sea, sea mutuo. Y me complace poseer la certeza.

No sé pero, a mí me da que

estábamos destinados.

1 comentario:

Lygofilia dijo...

Jajaja, pues ahora tienes tres comentarios de la leche en mi blog. A mí el tuyo me parece de lo más tierno, es precioso, como su dueña. (L)

Claro que me tienes que contar cosas, y ¡hostias! quiero tomar un café, un té y un batido, porque ni aún así nos va a dar tiempo a contar cosas (sí, yo también tengo cotilleos que deben ser tratados de tú a tú, de esos marujiles que aceleran hasta el pulso).

Disfruta de su olor, siempre. =D